Día Mundial del No Uso de Plaguicidas

Día Mundial del No Uso de Plaguicidas. Se celebra el 3 de diciembre es un día en el que se le llama la atención a la población mundial sobre la grave crisis ambiental originada por el uso de los agroquímicos a nivel global.

Origen

Este día fue establecido por las 400 organizaciones que formaban parte de la Red de Atención en Plaguicidas, PAN Internacional (Pesticide Action Network) de un total de 60 países.

En este día se recuerda a las más de 16.000 personas fallecidas como consecuencia de la catástrofe de Bophal en el año 1984 debido al escape de 27 toneladas del gas tóxico metil isocianato. Dicho gas era utilizado para la fabricación de un plaguicida.

La Oficina Central de Investigaciones de la India en el año 1987 reveló que las causas del gran desastre ecológico y humano fue debido a la reducción de seguridad y de los sistemas de alarma de la factoría de Bophal para reducir costes.

Objetivo

La conmemoración busca llamar la atención y reflexionar sobre el rumbo de la agricultura de monocultivos con uso intensivo de agrotóxicos, que muestra una creciente contaminación y daño ambiental y causa graves desequilibrios en los ecosistemas.

Sustancia o mezcla de sustancias destinadas a controlar cualquier tipo de plaga, mater, repeler o interrumpir el crecimiento de seres vivos que causan perjuicio o que interfieren en la producción agropecuaria y forestal.

Clasificación de los plaguicidas

Lo más usual es la clasificación de los plaguicidas según:

• El destino de su aplicación: de uso ganadero, ambiental, higiene personal, etc.
• Su acción específica: herbicida, desinfectante, insecticida, etc.
• El estado de presentación: gases, polvos, líquidos, etc.
• Su constitución química: organoclorados, piretorides, triazinas, etc.
• Su grado de peligrosidad: nocivos, tóxicos, muy tóxicos, etc.

Efectos sobre la vida humana

Existen un gran número de plaguicidas con alta toxicidad y peligrosidad para la vida humana. Entre los factores que intervienen negativamente en las intoxicaciones agudas se encuentran la pobreza, la desnutrición y ciertas enfermedades parasitarias.

La Organización Mundial de la Salud confirma que al año mueren 100.000 personas por el uso de pesticidas y unas 200.000 personas al año son intoxicadas de forma aguda por la utilización de los plaguicidas en la agricultura y ganadería, siendo muy vulnerables los niños.

Hace 15 años, se usaban dos o tres litros de glifosato por hectárea. Como la naturaleza se defiende, surgen insectos y plantas resistentes que requieren más dosis y productos más tó¬xicos, y hoy se fumiga con más de ocho litros y agregan otros herbicidas más tóxicos.

Muchos países, presionados por la opinión pública, controlan seriamente el uso de estos venenos. Incluso países como Holanda, Dinamarca o Suecia, tienen programas para disminuir en un 30 por ciento el uso de agrotóxicos al cabo de tres años.

En el continente americano los plaguicidas siguen causando problemas en la salud de millones de personas desde los trabajadores/as que pasan largos jornadas de trabajo en las fabricas de químicos, los productores /as y trabajadores/as que los aplican hasta las comunidades expuestas durante su aplicación. Enfermedad y muerte que nos acechan más allá de donde cada uno de nosotros viva o desarrolle sus tareas. La utilización de plaguicidas dentro de un esquema productivo de tipo industrial y desaprensivo causa enfermedades y muerte en todos los integrantes de los ecosistemas. Un modelo productivo que demanda cada vez más petróleo, agua, tierras, minerales, semillas y que produce impactos sociales, ambientales culturales y económicos.

Enfermedades

Entre las diversas enfermedades a los que el ser humano se enfrenta al uso de los pesticidas se encuentran:

• Asbestosis
• Placas Pleurales
• Cáncer de pulmón
• Trastornos neurológicos (neuritis periférica, neurotoxicidad retardada, etc)
• Efectos Cutáneos (dermatitis de contacto, reacción alérgica, cloracné, etc)
• Efectos oftalmológicos (formación de cataratas, alteraciones de la mácula, etc)

En América Latina, el uso de plaguicidas ha causado la intoxicación de millones de personas y ha cobrado miles de víctimas, muchos de ellos niños. Sin embargo, nadie ha asumido la responsabilidad por estos crímenes que permanecen impunes.

De acuerdo al programa de vigilancia epidemiológica de los Ministerios de Salud y de la a la Organización Panamericana de la Salud en 7 países de Centroamérica señala que cada año 400.000 personas se intoxican por plaguicidas. Mientras, en el Cono Sur sólo en Brasil se estima que ocurren alrededor de 300.000 casos al año, constituyendo la intoxicación por plaguicidas un grave problema de salud pública.

A esto se agrega el problema de la intoxicación crónica, que provoca graves enfermedades, como cáncer, malformaciones congénitas y alteraciones a los sistemas inmunológico, neurológico y reproductivo, entre otros.

El uso de plaguicidas también eleva el riesgo de aparición de cáncer en mujeres y el peligro de engendrar hijos con malformaciones. Los casos de intoxicaciones que ocurren a diario en nuestro país entre los agricultores y población aledaña han contaminado a los más vulnerables, los niños y las mujeres, trayendo consigo secuelas graves y crónicas, como lo ha constatado en un estudio reciente que se llevó a cabo en la región de Bella Unión. Cabe destacar que Uruguay es el país de América Latina con el índice más alto de cáncer, segunda causa de muerte. Cada día mueren dos personas por esta enfermedad y aparecen tres nuevos casos.