Cinco hábitos para ayudar en la lucha contra el cambio climático

Con pequeñas acciones, usted podría ayudar a mitigar los efectos del cambio climático.

Se requieren acciones urgentes por parte de todos, para tratar de evitar el calentamiento del planeta por encima de 1,5 grados, ya que sus efectos serían extremos.

El cambio climático es un hecho demostrado. El calentamiento global supone cambios graves en el planeta, como el aumento del nivel del mar, fenómenos atmosféricos extremos, deforestación, desaparición de especies… Pero como individuos podemos poner en marcha pequeñas acciones más sostenibles dentro de nuestra comunidad que ayuden a frenarlo y a cuidar el medio ambiente.

¿Qué hábitos de vida podemos poner en marcha para combatir el calentamiento global de manera local, con sencillas acciones que pueden suponer grandes cambios para un desarrollo sostenible?

Algunas acciones, pueden ser:

1) Reduce emisiones. Compartir el uso de automóvil particular hacia el trabajo

Usa menos el coche privado, siempre que puedas, utiliza medios de transporte sostenibles, como la bicicleta, o usa más el transporte público. Ante largas distancias, lo más sostenible es el tren, por encima del avión, causante de gran parte de las emisiones de CO2 emitidas a la atmósfera. Si lo tuyo es el coche, recuerda que cada kilómetro que aumentas la velocidad, aumenta considerablemente el CO2 y el gasto. Según la CE, cada litro de combustible que consume el coche, supone unos 2,5 kilos de CO2 emitidos a la atmósfera.

2) Pon en práctica las 3 ‘R’ de la sostenibilidad

Acción 3 contra el cambio climático: pon en práctica las 3 ‘R’ de la sostenibilidad

– Reduce: consume menos, de manera más eficiente.

– Reutiliza: aprovéchate de los mercados de segunda mano, para dar otra oportunidad a aquello que ya no usas o hacerte con algo que necesitas y que otra persona ha desechado. Ahorrarás dinero y conseguirás reducir el consumo. Practica también el intercambio.

– Recicla: envases, residuos electrónicos, etc. ¿Sabes que puedes ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año sólo con reciclar la mitad de la basura que se genera en el hogar?

3) Sembrar árboles nativos y promover espacios verdes en la ciudad

Evita la pérdida de bosques y flora natural, son el pulmón del mundo. Sin ellos ¡nos quedamos sin oxígeno para respirar! Por eso toma medidas para evitar provocar incendios en tus visitas a la montaña o campo. Si compras muebles de madera asegúrate de que tienen la certificación o sello que asegure su origen sostenible. Y si puedes, ¡planta un árbol! Cada uno de ellos puedes absorber un kilo de CO₂ durante su vida. Pongamos nuestro granito de arena.

4) Sustituir los plásticos de un solo uso por alternativas renovables

Precisamente, la educación es uno de los pilares para eliminar gradualmente la utilización de plástico, muy arraigada en la población. Esto se logra por medio de campañas y en eventos en conjunto con ONG y organismos internacionales, así como acercamientos directos a instituciones y empresas productoras de plástico, explicó Haydée Rodríguez, viceministra de Agua y Mares.

Para sustituir el plástico se pueden utilizar productos y materiales alternativos tales como el vidrio retornable o aquellos hechos de bagazo de caña, madera, papel o cartón.

“Uno como consumidor puede tomar decisiones importantes. Reutilizar, no aceptar pajillas y emplear productos biodegradables, son acciones que pueden aportar muchísimo”, dijo Alice Schackelford, coordinadora residente de Naciones Unidas, uno de los organismos impulsores de la Estrategia Nacional de Plástico de un Solo Uso.

Plástico dañino: Actualmente consumimos 20 veces más plástico que hace 50 años. Estos son algunos datos relacionados con el uso de este material:

8% de la producción de petróleo es para hacer plástico
50% de los productos de plástico se utiliza una sola vez
8 millones de toneladas de plástico van al mar anualmente
600 millones de botellas de plástico son producidos cada año en Costa Rica
En 2050 habrá más plástico que peces

5) Hacer un uso racional del agua.

El uso racional del agua refiere al control y gestión del consumo de agua. En términos concretos es un concepto incluido en la política general de gestión de los recursos naturales renovables, y asociado a un desarrollo sostenible que debe permitir el aprovechamiento de los recursos, en este caso, del agua, de manera eficiente, garantizando su calidad y evitando su degradación, con el objeto de no comprometer ni poner en riesgo su disponibilidad futura.

El agua es un recurso renovable, limitado y escaso. El 2,5 % del agua disponible en el planeta es dulce. Es indispensable para el desarrollo de la vida, la humanidad y todos los seres vivos del planeta. Dependemos del agua para vivir, para consumo directo, para el desarrollo de alimentos, así como también, para un desarrollo económico. La falta de agua potable provoca muertes, enfermedades y daña a las poblaciones.

6) Exigir un cambio real al Gobierno
Como ciudadanos responsables podemos pedir o exigir al Gobierno un cambio visible y a escala nacional en sus políticas de sostenibilidad. Empezando por tomar medidas urgentes para poder cumplir con los compromisos del Acuerdo de París y el Protocolo de Kyoto y reducir el calentamiento global o al menos frenarlo.

También es necesario un cambio estructural para movernos de forma más sostenibles. Fomentar el transporte público y el uso de la bicicleta, son buenas opciones.

Pero también revisar y potenciar las ayudas del plan Movea para el coche eléctrico, que actualmente son escasas e insuficientes (en 2017 se agotaron en 24 horas). Seguir promoviendo la producción de energías renovables es otro punto en el camino. Y también necesitamos exigir una adecuada gestión de residuos, de nada sirve que nosotros reciclemos si el Gobierno no los gestiona de forma adecuada y sostenible.

“Es importante avanzar con los objetivos del Acuerdo de París y estas iniciativas suman y crean conciencia en el ciudadano; al igual que el Plan de Descarbonización, son grandes pasos que marcan el camino a seguir, pero sobretodo contribuyen a cumplir con esa aspiración de alta ambición de llegar a cero emisiones en el año 2050.