Científicos logran «resucitar» arrecifes de coral moribundos usando altavoces

Víctimas del cambio climático, los arrecifes de coral moribundos pueden ser revividos con la simple ayuda de altavoces instalados en el fondo del mar.

Así lo asegura un grupo de científicos de Reino Unido y Australia, en un estudio publicado la semana pasada por la revista británica Nature Communications.

El equipo de expertos de la Universidad de Exeter y la Universidad de Bristol, en Reino Unido, instaló altavoces subacuáticos en la Gran Barrera de Coral, en Australia, cuyo ecosistema ha estado sufriendo por muchos años los efectos del cambio climático, la contaminación marina y de la pesca excesiva.

El objetivo era reproducir sonidos que habían sido grabados en corales saludables en arrecifes moribundos para intentar atraer a peces jóvenes. Y el experimento funcionó a la perfección: los científicos ahora sostienen que el «enriquecimiento acústico» puede ayudar a resucitar arrecifes de coral moribundos.

«Los arrecifes de coral saludables son lugares notablemente ruidosos: el crujido del alféido y los chillidos y gruñidos que emiten los peces se combinan para formar un deslumbrante paisaje sonoro biológico», explica el autor principal del estudio y profesor de la Universidad de Exeter Steve Simpson en un comunicado de prensa publicado haceunos días. «Los peces juveniles se acercan a estos sonidos cuando están buscando un lugar para instalarse», agrega.

Y, efectivamente, el estudio, que se realizó durante seis semanas en 2017, arrojó que el número de visitas de peces en los arrecifes donde se reproducían los sonidos «saludables» fue un 50% mayor que en los que no se reprodujo ningún sonido.

Restaurando el paisaje sonoro

Entre los peces que acudieron al «llamado» se incluyen peces de todo tipo: herbívoros, depredadores e incluso carroñeros y lo más destacable es que hicieron del arrecife moribundo su nuevo hogar.

En el mismo comunicado de prensa, Andy Radford, quien es coautor del estudio y profesor de la Universidad de Bristol, asegura que esta práctica, combinada con «otras medidas de conservación», puede acelerar la recuperación de los ecosistemas. Y podría ser una herramienta clave para comenzar a revivir arrecifes de coral en todo el mundo.