17 de junio Día contra la sequía y la desertificación

En 1994 la Asamblea General de Naciones Unidas proclama el 17 de junio “Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía”. Cada 17 de junio celebramos este día con el fin de concienciar acerca de las iniciativas internacionales para combatir estos fenómenos.

La desertificación se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas, que cubren un tercio de la superficie del planeta, a la sobrexplotación y el uso inadecuado de la tierra. La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo.

Esta fecha nos brinda una oportunidad única para recordar que se puede neutralizar la degradación de las tierras mediante la búsqueda de soluciones, con una firme participación de la comunidad y cooperación a todos los niveles.

En República Dominicana, el 50% del territorio dominicano padece de desertificación y sequía, situación que se acentúa más en la línea Noroeste. Este fenómeno dificulta favorecer la producción de los bienes y servicios, necesarios para la subsistencia de las poblaciones. Las comunidades más pobres del país contribuyen en cierto modo con la deforestación cada vez que usan la leña y el carbón como materia prima para cocinar sus alimentos.

La desertificación es uno de los principales retos medioambientales de nuestro tiempo. Se trata de un problema mundial que conlleva repercusiones graves para la biodiversidad, la seguridada alimentaria, la erradicación de la pobreza, la estabilidad socioeconómica y el desarrollo sostenible.

Se calcula que de cara a 2025, cerca de 1800 millones de personas vivirán una escasez absoluta de agua. Además, dos tercios de la población mundial no dispondrán de suficientes recursos hídricos.

Ante estos problemas, frenar la degradación de nuestros suelos mediante la rehabilitación de tierras, la expansión de terrenos gestionados sosteniblemente y el incremento de iniciativas de reparación de terrenos es una de las principales vías hacia una mayor capacidad de adaptación y un mejor equilibrio ecológico.